Una agente federal australiana denuncia que le deniegan un traslado por ser lesbiana

Una aspirante a ser transferida al equipo de lucha antiterrorista, denuncia que le deniegan el traslado porque está en una relación sentimental con otra persona del mismo sexo, también agente federal, quien habría sido víctima de discriminación anteriormente por ser mujer.

Luis M. Álvarez • 16/09/2016

Policía Federal Australiana Facebook | Foto: Uso permitido

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Kathryn Lee Richens es una oficial de la policía federal australiana que ha interpuesto una denuncia por el trato que ha recibido por sus superiores en base a su orientación sexual. Con el rango de detective sargento, está destinada en la policía de vigilancia del aeropuerto de Melbourne y había solicitado las fechas de sus vacaciones y que la transfirieran de puesto. Sin embargo, la comandante que debía aprobar su petición se la ha terminado denegando.

Según la documentación judicial, su superior le dio un trato «diferente porque sabía que iba a pasar las vacaciones con la pareja de la solicitante y no aprobaba esa relación», no estando los demás solicitantes en ninguna relación sentimental. La sargento Richens afirma que la discriminación laboral comienza en el momento en que le deniegan la oportunidad de trasladarse de Camberra a Brisbame, a un puesto de investigación criminal donde trabaja Emma-Kate McPherson, su pareja. En abril de 2013, ofrecen a Richens transferirle al cuerpo de operaciones criminales de Melbourne, pero retira su candidatura después de que rechazaran el mismo traslado a su pareja.

También afirma que fue obligada a aceptar un trabajo que implica tareas menores a pesar de había vacantes en el equipo de lucha contra el terrorismo en Melbourne, por eso en su denuncia ante la Comisión de Trabajo Justo alega que su comandante había organizado «de manera proactiva» la asignación de un oficial menos cualificado para el puesto al que aspiraba, «lo que constituye tanto una acción adversa contra el solicitante como una discriminación entre el solicitante y otros empleados». Asimismo alega presiones de su comandante para cambiar las fechas de sus vacaciones después de que otros funcionarios tuvieran aprobadas las suyas, y que otro superior se desentendió de su reclamación diciéndole que «su pareja no es mi problema».

Según afirma, todas las respuestas y explicaciones constituyen una discriminación por motivos de orientación sexual. Su propósito es que le concedan el traslado al equipo de lucha antiterrorista como jefe de equipo, que se retiren los comentarios negativos sobre su actuación de su expediente y una indemnización por las pérdidas en salarios y económicas al no poder vivir con su pareja, debiendo ambas mantener sus respectivas casa en ciudades diferentes, más los gastos en viajes, así como una compensación por la humillación sufrida.

John Gdanksi, abogado de la sargento Richens, considera «increíble» que se haya pasado por alto el ascenso de la carrera de su defendida porque según él, «hay pruebas de que no ha sido un lugar de trabajo modélico… porque el modelo es tratar a todas las personas por igual». Un portavoz de la Policía Federal Australiana ha declinado hacer comentarios sobre el caso porque está en los tribunales, pero asegura que en el cuerpo «se toman seriamente todas las denuncias de discriminación. Nuestras políticas tienen tolerancia cero al comportamiento inadecuado en el lugar de trabajo».

No es la primera vez que la pareja denuncia discriminación puesto que McPherson también había sido víctima, aunque en su caso no por su orientación sexual, sino por su género, al denegarle un puesto para el que tendría que demostrar que podría transportar un perro de 40 kilos. El gobierno ya ha puesto un acuerdo sobre la mesa en este caso.

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