Víctima de la purga de homosexuales en Chechenia exige una investigación oficial en Rusia

Con el objetivo de exigir una investigación oficial a las autoridades rusas, Maxim Lapunov se convierte en la primera persona que habla sobre la purga de homosexuales en Chechenia sin ocultar su identidad. Asegura que estuvo retenido en un sótano «empapado de sangre» durante 12 días en los que es golpeado reiteradamente, mientras tratan de obligarle a delatar los nombres de las personas con las que había mantenido relaciones sexuales.

Luis M. Álvarez • 17/10/2017

Maxim Lapunov | Foto: Uso permitido

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Seis meses han pasado desde que Novaya gazeta denunciara la purga de homosexuales en Chechenia, cinco desde que Vladimir Putin autorizara una investigación sobre lo que estaba ocurriendo en la pequeña república rusa, sin embargo nada parece haberse aclarado. Hemos escuchado los testimonios de los primeros refugiados en Francia y Alemania, aunque sin revelar su identidad por miedo a que los seguidores de Ramzan Kadyrov pudieran acosarles a ellos o a sus familiares en Chechenia. Pero este lunes, 16 de octubre, Maxim Lapunov, de 30 años de edad, da un paso adelante para alzar la voz y convertirse en la primera persona que comparte abiertamente su testimonio por las torturas de las que fue víctima durante 12 días, llegando a convencerse de que no iba a salir vivo de allí.

«Quiero pedirle al gobierno que investigue, porque todos somos personas y todos tenemos derechos», declara Lapunov en una rueda de prensa en Moscú, donde explica cómo llega a Chechenia desde Omsk, en Siberia, hace dos años para trabajar como organizador de eventos. A pesar de que, al menos en Chechenia, no lleva una forma de vida abiertamente gay, el 16 de marzo es detenido por una pareja de oficiales vestidos de civil para ser liberado el día 28 bajo la amenaza de que no revelara a nadie su experiencia y firmando una confesión admitiendo ser homosexual.

En lugar de llevarle a una comisaría de policía, le conducen a un edificio donde es duramente interrogado por un individuo de unos 50 años de edad que interviene su teléfono móvil mientras le pregunta por sus contactos personales y examinaba sus mensajes de texto. «Por los mensajes era evidente que soy gay (…). Me acusó de venir a Chechenia para ‘seducir a los muchachos chechenos’ e insistió bruscamente en que le dijera con qué hombres gays había tenido relaciones íntimas en el territorio checheno, cuáles eran sus nombres y detalles de contacto. Le dije que no conozco a nadie y que la transcripción que había leído era con amigos de otras regiones de Rusia», explica Lapunov.

En un momento dado, colapsa y llama por teléfono a un residente de Grozny para concertar una cita en su casa, mientras sus captores escuchan la conversación con el objetivo de tomar nota de su dirección. «Día tras día, me repetían con precisión cómo querían matarme (...). Cuando me desmayaba, me daban un respiro y luego me obligaban a levantarme y continuar», añade explicando cómo los guardias lo golpean con bastones durante las casi dos semanas que le retienen, forzándole a pelearse con su compañero, quien también había sido detenido, así como a presenciar cómo golpean a otras personas detenidas, siendo especialmente agresivos con aquellos que eran naturales de Chechenia.

Durante los 11 días que permaneció retenido estuvo confinado en un sótano que describe estaba «empapado de sangre» desde el primer día. Siendo «apenas capaz de arrastrase» por su cuenta cuando es por fin liberado con un permiso para abandonar la ciudad, lo que considera se produce únicamente porque hubo testigos de su arresto y su familia había denunciado su desaparición fuera de Chechenia. «Sigo teniendo pesadillas sobre lo que pasé allí (…). Esos gritos, gemidos y oraciones de piedad han dejado una huella (…). Quiero justicia, espero que llegue (…) No quiero sentirme desprotegido en mi propio país, para que cualquiera de Chechenia pueda perseguirme y matarme en cualquier momento», exige Ladurov, quien comparece acompañado de Igor Kalyapin, responsable del Comité contra la Tortura, una ONG rusa que le ha brindado asistencia jurídica, quien asegura que «no ha habido investigación», pero está convencido de que Tatyana Moskalkova, al mando de la oficina de Derechos Humanos del Kremlin tomará medidas tras escuchar la declaración de Lapunov.

«No ha habido una investigación oficial sobre la caza de homosexuales que se tradujo en detenciones extrajudiciales y torturas a docenas de personas durante la primavera (…). Y la persecución de los gays ha continuado en una escala menor», asegura Tanya Lokshina, directora del programa de Rusia para Human Rights Watch. El activista Igor Kochetkov manifiesta haber recopilado información sobre 15 personas que habrían desaparecido después de ser entregados a sus familiares, como consecuencia de las indicaciones de los propios funcionarios de Kadyrov, que les incitan «para matar a sus parientes». Según el activista, las acciones de las autoridades chechenas constituyen la definición legal de crimen contra la humanidad, llegando a afrimar que «en el continente europeo, nadie ha tratado de destruir a las personas en función de su orientación sexual desde la época de la Alemania nazi».

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