Abusos en la infancia

Tengo 19 años, soy hombre bisexual y tengo problemas para superar un trauma de infancia. Cuando era niño, mi hermano mayor abusó sexualmente de mí. Aunque con el tiempo él me pidió perdón y yo le he perdonado, aún sufro secuelas por lo sucedido.

Juan José Agüello • 10/06/2013

Abusos en la infancia | Foto: Ayesha Wilson/Hemera/Thinkstock

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En la actualidad estoy con mi primera (y posiblemente última) pareja hombre, le amo demasiado y todo ha ido de maravilla, e incluso mejor, ya tuvimos varios encuentros sexuales y "aparentemente" definimos nuestros "roles", quedando yo como el "activo" y él como el "pasivo". Ambos disfrutamos de tener relaciones, sin embargo, él me ha dicho ahora que no se identifica como "pasivo" sino como "versátil", por lo que tiene grandes impulsos "activos" y el acto sexual le es incompleto al no poder ser "activo" en su momento. Me encuentro en una situación muy incómoda y que me causa mucha angustia, ya que le amo con todo mi corazón, pero realmente no presento ni el más mínimo deseo de ser "pasivo", ya sea porque no me gusta como tal o porque hace que lo relacione con esa experiencia de mi infancia.

¡De verdad necesito ayuda! Quiero saber si puedo hacer un mejor papel como activo (hasta el punto de lograr que él eyacule, sin necesidad de masturbación y así le sea más placentero el ser "pasivo"), o si es algo que yo debo superar. Disfruto mucho ser "activo", y muy difícilmente haría papel de "pasivo", sí lo hago, lo haría solo por amor y por querer estar con él. De verdad quiero que funcione lo nuestro, pero no era así como lo imaginaba. Eternamente agradecido por cualquier respuesta o solución que puedan darme. Un saludo.

El psicólogo responde

En tu exposición expresas varias preocupaciones que intentaré aclarar. Si bien te reconoces como hombre bisexual, parece que tus inquietudes giran en torno a la relación con un chico, que es tu pareja, y del que reconoces estar enamorado. El problema surge en los roles sexuales que habéis elegido o con aquellos con los que os habéis identificado. Y en tu caso, manifiestas la posibilidad que esté relacionado tu rol activo con abusos sexuales sufridos en la infancia. A mi entender, y si me lo permites, creo que es necesario en primer lugar, trasmitir información sobre que es y las consecuencias que tiene el abuso sexual en la infancia.

El abuso sexual de menores se refiere a cualquier conducta sexual mantenida entre un adulto y un menor. Más que la diferencia de edad -factor sin duda fundamental que distorsiona toda posibilidad de relación libremente consentida-, lo que define el abuso es la asimetría entre los implicados en la relación y la presencia de coacción -explícita o implícita-. No deja, por ello, de ser significativo que el 20% del abuso sexual infantil está provocado por otros menores.

Las conductas abusivas, que no suelen limitarse a actos aislados, pueden incluir un contacto físico (genital, anal o bucal) o suponer una utilización del menor como objeto de estimulación sexual del agresor (exhibicionismo o proyección de películas pornográficas).

En la mayor parte de los casos el abuso sexual infantil suele ser cometido por familiares (padres, hermanos mayores, etc.) -es el incesto propiamente dicho- o por personas relacionadas con la víctima (profesores, entrenadores, monitores, etc.). En uno y otro caso, que abarcan del 65% al 85% del total y que son las situaciones más duraderas, no suelen darse conductas violentas asociadas. Los abusadores sexuales, que frecuentemente muestran un problema de insatisfacción sexual, se ven tentados a buscar esporádicas satisfacciones sexuales en los menores que tienen más a mano y que menos se pueden resistir. En estos casos los agresores pueden mostrar distorsiones cognitivas para justificarse ante ellos mismos por su conducta: "mi niña está entera", "la falta de resistencia supone un deseo del contacto", "en realidad, es una forma de cariño", etc.

La situación habitual incestuosa suele ser la siguiente: un comienzo con caricias; un paso posterior a la masturbación y al contacto buco genital y, solo en algunos casos, una evolución al coito vaginal, que puede ser más tardío (cuando la niña alcanza la pubertad).

En otros casos los agresores son desconocidos. Este tipo de abuso se limita a ocasiones aisladas, sin embargo puede estar ligado a conductas violentas o a amenazas de ellas. No obstante, la violencia es menos frecuente que en el caso de las relaciones no consentidas entre adultos porque los niños no ofrecen resistencia habitualmente.

Los menores muy pequeños pueden no ser conscientes del alcance del abuso sexual en las primeras fases, lo que puede explicar la compatibilidad de estas conductas con el cariño mostrado al adulto por el menor. Así por ejemplo, hay niños que verbalizan el abuso sexual de la siguiente forma: "mi papá hace un pipí blanco", "yo no me enteraba porque estaba dormido", "me dice que no se lo diga a nadie", etc.

El abuso sexual puede tener las siguientes secuelas emocionales:

A) Consecuencias a corto plazo:

Al menos un 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico va a depender del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos.

Respecto a la edad, los niños muy pequeños (en la etapa de preescolar), al contar con un repertorio limitado de recursos psicológicos, pueden mostrar estrategias de negación de lo ocurrido. En los niños un poco mayores (en la etapa escolar) son más frecuentes los sentimientos de culpa y de vergüenza ante el suceso. El abuso sexual presenta una especial gravedad en la adolescencia porque el padre puede intentar el coito, existe un riesgo real de embarazo y la adolescente toma conciencia del alcance de la relación incestuosa. No son por ello infrecuentes en la víctima conductas como huidas de casa, consumo abusivo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual e incluso intentos de suicidio.

B) Consecuencias a largo plazo:

Los efectos a largo plazo son menos frecuentes y más difusos que las secuelas iniciales,pero pueden afectar al menos al 30% de las víctimas.Los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira (en el caso de los varones, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas). En otros casos, sin embargo, el impacto psicológico a largo plazo del abuso sexual puede ser pequeño (a menos que se trate de un abuso sexual grave con penetración) si la víctima no cuenta con otras adversidades adicionales, como el abandono emocional, el maltrato físico, el divorcio de los padres, una patología familiar grave, etc. Desde el punto de vista del trauma en sí mismo, lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos en la víctima, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso (por ejemplo, romperse la familia, poner en duda el testimonio del menor, etc.

Una vez realizada esta exposición sobre el abuso sexual en la infancia, es necesario que un profesional de la Psicología valore tu estado emocional, (pues dices recordar y sufrir tal experiencia cómo un "trauma"), y su posible relación con el rol que has adoptado en tus practicas sexuales con tu pareja; y que es cierto puede estar interfiriendo en vuestra sexualidad.

Puede o no estar interfiriendo, por eso es necesario el estudio y valoración de un profesional.

Y, si en el supuesto que los abusos que padeciste en la infancia no están relacionados con tu rol activo, a esto decirte que el hecho que te gusten los hombres, no quiere decir que te tenga que gustar penetrar o ser penetrado. Es importante que hagas sólo lo que te apetezca y sientas. Muchos podemos disfrutar del sexo sin tener que practicar la penetración anal.

Durante un tiempo se pensó que los hombres que practicaban sexo con otros hombres tenían que tener un rol definido (activo o pasivo). Algunos pensaban que en una pareja de hombres tenia que haber un hombre y una mujer. Actualmente muchos adoptan los dos roles. Podemos tener preferencias porque nos penetren o por penetrar, pero eso no tiene que ver con lo hombres o mujeres que seamos. Las actitudes respecto a esto están cambiando. Hoy en día se entiende que los que practican sexo con otros hombres hacen aquello con lo que disfrutan.

Espero que mi respuesta te ayude y te sirva de orientación.

Un saludo.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Juan José Agüello

Juan José Argüello Aira es Doctor en Psicología, especialista en Psicología Clínica con una orientación Cognitivo-Conductual y Humanista, y es experto en Psicología de gays y lesbianas, colectivo en el que ha centrado su trabajo. Posee master en Terapia de Conducta, asimismo es especialista en Urgencias y Emergencias Psicológicas, Psicopatología de la adolescencia e Hipnosis Clínica. Tiene a tu disposición su gabinete en el centro de Madrid. Para concertar consulta puedes contactar mediante e-mail o en el teléfono 636 71 62 54.

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