Nanette el stand up de Netflix que te hará reír y reflexionar sobre ser mujer y lesbiana

La comediante australiana Hannah Gadsby, en un poco más de una hora de espectáculo, se pasea por su vida y va desojando la realidad que la circunda sobre el hecho de vivir en un mundo hostil por su condición de mujer y lesbiana.

Deysi Ramos • 06/08/2018

Nanette el stand up de Netflix que te hará reír y reflexionar sobre ser mujer y lesbiana | Foto: Youtube

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En un teatro de la Ópera de Sídney abarrotado transcurre el monólogo titulado Nanette donde la comediante australiana Hannah Gadsby se pasea por su vida llevando al espectador a una aventura emocional que va aumentando en intensidad. El audiovisual está disponible en la plataforma de Netflix.

Gadsby es una comediante lesbiana, aunque en su relato asegura que no hace parte del "prototipo" de mujer lesbiana. Además, sus críticas abarcan las fiestas del Orgullo. “¿A dónde van los gays que no les gusta celebrar?”, es una de las preguntas que se hace al momento de abordar el tema y afirmar que es poco dada a las celebraciones en masa y muy bulliciosas.

Este monólogo contado a manera de comedia termina siendo algo más. Una clase de humor que a través de la crítica de-construye estereotipos. Un canto de rebeldía. Detrás de cada broma se esconde una realidad. Tiene la habilidad de extraer risas a carcajadas, aunque también moverá la fibra del espectador al narrar la trágica situación en la que están inmersas las personas gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales, en sociedades hostiles como en la que creció Gadsby. La isla de Tasmania, la comunidad más homófoba de Australia, donde hasta 1997 la homosexualidad era penada con cárcel. Al punto de que Hannan reconoce que fue homófoba, porque así la educaron.

“Me gusta que me confundan con un hombre, así por un momento la vida es más fácil”, dice Hannah al hacer mención de los privilegios que acompañan al hombre blanco y heterosexual.

En su monólogo habla de su época de la infancia. “Los homosexuales no tenían buena reputación. No teníamos redes sociales, como en la actualidad”. Pero existían las “Cartas al director. Era como un Twitter lento. Brutal. Pero a pesar de todo el debate sobre la homosexualidad, nadie hablaba sobre las lesbianas”. Solos los hombres gais eran un problema para la sociedad. “Sexo anal. ¡Están llamando al diablo!”. Por el contrario, en cuanto a las lesbianas no había polémica. “¿Qué son? ¿Qué es lo que pueden hacer? ¿Realmente existen si nadie las ve? No se preocupen por ellas. Abrazarse no lastima a nadie”.

En broma cuenta cómo salió del closet ante su mamá. “¡Hannah! ¿Por qué tuviste que decírmelo? No es necesario que yo lo supiera. Imagínate qué pasaría si te dijera que soy una asesina”, fue la respuesta de su madre, que según Hannah, es muy divertida.

Hay un punto de reflexión y de sorpresa y es el hecho de que la australiana anuncia su intención de dejar la comedia de forma definitiva. “Tengo mis dudas respecto a la comedia. Ya no me siento cómoda. Construí mi carrera en base a chistes de autocrítica. En eso se basa mi carrera. Y no quiero seguir haciéndolo. ¿Entienden qué significa la autocrítica para alguien que ya de por sí está marginada? No es humildad. Es humillación”, tras el sonoro aplauso del público, comienza una introspección más profunda donde Hannah deja a todos sin aliento.

“Suelen decirme mucho que deje de ser tan sensible. Siempre me lo gritan. Aunque eso me parece muy insensible. No lo entiendo. ¿Por qué hay que esforzarse por ser insensible? Yo sé que mi sensibilidad es mi fortaleza. Mi sensibilidad fue la que me ayudó a sortear las dificultades en mi vida”, es su escudo protector.

“Con la creación del monólogo cómico de mi salida del armario, congelé esa experiencia en su momento más traumático. Lo sellé con chistes. Por desgracia, la versión en chiste no era lo suficientemente sofisticada para ayudarme a curar las heridas que me hicieron en la realidad. Cuando me di cuenta de que era gay, ya era muy tarde. Ya era homofóbica”, relata. “Y es imposible cambiar de opinión con un chasquido. Así que uno asimila la homofobia y aprende a odiarse a sí mismo. Me quedé encerrada y cubierta de vergüenza en ese armario durante diez años”.

En su relato Hannah va pasando de la comedia a la tragedia. Ahí abordará su relación con los hombres, hablará de los abusos a los que fue sometida y cómo ha logrado recomponerse. "No hay nada más fuerte que una mujer rota que se ha rehecho a sí misma", dice.

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