El homófobo confeso

Eulogio López, periodista e impulsor de un periódico digital llamado “hispanidad.com”, se confiesa homófobo en su último artículo. Tal confesión parecía innecesaria, a tenor de lo publicado en artículos anteriores, pero por si cabía alguna duda aquí las despeja todas. Solo falta que, en los próximos días, también manifieste y publique abiertamente su machismo, del que hace gala también en la citada confesión.

Alberto Ríos Mosteiro • 10/04/2008

eulogio lópez

homofobia machismo

Eulogio “confiesa” su odio al hambre, que no al hambriento, al sida, que no al sidoso, a la homosexualidad, que no al homosexual; “explica” que, al igual que el feminismo ha generado un machismo, el orgullo gay generará fobia y violencia hacia los homosexuales, una violencia que en ambos casos no sería justificable pero sí explicable; “argumenta” que la homosexualidad es un virus que degrada al ser humano “física, psíquica y moralmente”, es odiosa por llevar a la raza humana a la “muerte”, por ser la “consagración del sexo sin concepción y la concepción sin sexo”. Su homofobia, además, es una de las razones por las que no votará nunca al Partido Popular pues, tomando como referencia las palabras de Esperanza Aguirre, esta formación nunca ha sido lo que él confiesa ser con la boca llena.

Pues bien, a Eulogio López habría que aclararle lo siguiente:

- Una cosa es lo que diga la presidenta de la Comunidad de Madrid y las motivaciones que pueda tener para decir lo que dice, y otra la realidad de los hechos porque, si presentar a un psiquiatra “sanador” de gays en el Senado en plena tramitación de la ley de matrimonio homosexual, apoyar la manifestación de la Iglesia y del foro de la familia contra la aprobación de la misma, recurrir la norma aprobada ante el Tribunal Constitucional, afirmar que la “homosexualidad es una anomalía genética”, o comparar el matrimonio gay con peras, manzanas y “la unión de dos hermanas, un perro y una señora o una señora y un delfín”, no es ser homófobo, apaga y vámonos.

- La homofobia es “la aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, es decir, hacia quien se “siente atraído por personas de su mismo sexo o mantiene relaciones sexuales con ella”.

- La homosexualidad no es ninguna enfermedad, es una orientación sexual, no se contagia, no es una tendencia, una moda, algo que se pueda “generalizar” en la especie humana pero que sí se encuentra presente en ella, como también lo está entre la especie animal.

- La homosexualidad no es un virus que degrade a nadie, la homofobia y el machismo sí; la homosexualidad no genera desprecio ni violencia hacia nadie, la homofobia y el machismo sí; la homosexualidad simplemente es un infierno para aquellos que sienten una aversión obsesiva hacia ella, para quienes viven una doble vida y practican una doble moral.

- El machismo no lo ha generado ni lo genera el feminismo, sino la ignorancia de creer que un ser humano es superior a otro simplemente porque “su par” está en la entrepierna y no a la altura del pecho, la ignorancia de pensar que se es más hombre dominando y sometiendo a la mujer. La fobia y la violencia contra los homosexuales no la genera la homosexualidad, sino la ignorancia de creer que la sexualidad de unos es mejor o superior que la de otros, la ignorancia de pensar que se es más hombre dependiendo de con quién o con cuántas se acueste uno.

- El feminismo surge del machismo y el orgullo gay de la homofobia. Las mujeres y los homosexuales han luchado y siguen luchando por la igualdad, por sus derechos, por vivir con coherencia y dignidad lo que son: esto es lo que irrita, desquicia e indigna al machista y al homófobo.

- Ser homosexual no significa ser heterófobo, ni ser homófobo te convierte en heterosexual.

- La violencia no se explica por quién la sufre, sino por quién la practica.

- Una mujer y un hombre homosexuales, al igual que una mujer y un hombre heterosexuales, pueden ser padres sin tener siquiera relaciones sexuales, por lo que la “supervivencia” de la especie no depende de la concepción con sexo, sino de la concepción en si misma.

Es curioso que Eulogio López confiese su homofobia pero no su machismo, proclame que le gusta el ser humano pero desprecie tanto a la persona con la que puede estar trabajando, con la que tiene una amistad, a la que quizás le una un vínculo familiar, y que por las noches comparte su cama con alguien de su mismo sexo o simplemente tiene un sexo que no es el suyo. Si su aversión al hombre gay es evidente, la que manifiesta a la mujer lesbiana es alarmante.

Habría que preguntarle al señor Eulogio si en su preocupación por la extinción de la raza humana se declararía “heterófobo” respecto de aquellos hombres y mujeres heterosexuales que no procrean (bien porque utilizan métodos anticonceptivos, bien porque sus sistemas reproductores no se lo permiten) y qué opinión le merecen aquellos que “suponen la consagración de la ausencia de sexo y de concepción”, aunque, sinceramente, creo que esto del fin de la raza humana le importa tan poco como que quienes la integran sean, al menos, respetados por igual o tratados con igualdad.

Para Eulogio “el buen homófobo tiene dos cometidos: dar la batalla contra la homosexualidad y sacar a cuantos más homosexuales sea posible del infierno en el que viven”. Para mi el buen ser humano tiene dos obligaciones: implicarse en la marginación de tipejos como este, que convierten sus “aversiones obsesivas” en batallas degradantes para el ser humano, para su integridad física, psíquica y moral, y transmitirles lo único que nos provocan: una profunda y grandísima lástima.

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