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Tercera Edición Gala Drag de Alcorcón. Viaje al mundo de la fantasía y la provocación.

Tuve la suerte de asistir, muy muy bien acompañado por cierto, a la tercera edición de la Gala Drag Queen de Alcorcón, como me sucedió, por cierto, con las dos anteriores. El espectáculo nos llevó por momentos de gran despliegue de arte e ingenio, como es propio de estªºs artistªºs que parecen querer seguir dando guerra a pesar de crisis económicas y moralinas caducas.

Guillermo Arroniz López • 23/02/2014

Inés Perada

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Tuve la suerte de asistir, muy muy bien acompañado por cierto, a la tercera edición de la Gala Drag Queen de Alcorcón, como me sucedió, por cierto, con las dos anteriores. Este año el ayuntamiento hizo un extraordinario esfuerzo por dotar al evento de un buen número de motivos para llamar al público. Junto a lªºs artistªºs, Frank Romero, ex-miembro de Locomía, DJ Robert Ramírez, Coral Segovia, Innocence y Soraya, presentados todos por Supremme de Luxe a quien hay que felicitar por su ingenio fresco y acertado, siempre en la línea de lo adecuado y elegante que exigían tanto las primeras horas como el carácter heterogéneo de la sala. Incluso los chistes ya conocidos supieron encontrar nueva gracia en su forma de hacer.

De los artistas invitados hemos de destacar a Soraya, que demostró un potente directo y una capacidad para conectar con el público de altos niveles. Supo, además, poner un toque emotivo a sus palabras al final de su actuación recordando a las drags que han utilizado su música en las performances y reconociéndoles el cariño. Gran grupo de baile y de música el de Innocence, que nos agradó con sus líricos momentos. A Coral Segovia, a quien nos quedamos con ganas de ver en Eurovisión aquel año de Chikilicuatre, le deseamos la mejor de las suertes encontrando el estilo que la lance finalmente a la primera línea de la música española donde creemos que su voz la permitiría estar.

Comentario aparte merecen los integrantes de "Carnival Dream", venidos desde Canarias, que supieron mezclar la palabra, la acrobacia, tres grandes drags ya conocidos por todos y canciones en directo.

Pero vamos a lo que vamos. Escribo este artículo, confieso, por petición de un amigo que, al hacerlo, al solicitármelo que lo haga y acordarse de mi anterior reseña de esta gala, me toca la gala sensible pues demuestra valorar mis palabras. Por eso y porque, un año más quisiera reivindicar el gran valor de las drag queen como artistªºs que renuevan el cabaret, llevándolo a un nuevo universo. Ni paralelo ni para lelos. Un universo que aún no es bien entendido por la mayoría de la población, sin que ello le reste valor. Más bien al contrario. Apreciar en lo que vale el despliegue de talento de unªº buena drag queen exige atención, sensibilidad, y cierta dosis de arte también. Lo dije en su día y no lo repetiré en detalle pero el número de unªº de estªºs artistªºs requiere una parte de diseño de vestuario, a veces también de escenografía; un buen conocimiento musical; un punto de humor; una parte de provocación; una forma física que permita llevar las plataformas y bailar con equilibrio y “salero”; un equipo o un buen conocimiento para el maquillaje, vestido y desvestido de las prendas; y en ocasiones también un buen número de películas y memoria en la retina para extraer las frases lapidarias que aparecen en algunos de los números. A todo ello hay que añadir un sentido para dar coherencia al conjunto y esa pizca de magia para contactar con el público.

“Ahí es ná”, si se me permite la popular expresión.

Por todo ello quiero hacer otro reconocimiento más a esªºs drags que nos regalan todo eso en su espectáculo de tres o cinco o siete minutos. Todo comprimido. Y de ahí que la mayor parte de mi reseña se dedique a ellªºs y no a los artistas con quienes compartieron escenario.

No citaré a todªºs, pero sí pondré un punto en aquellos que llamaron más mi atención con una honestidad total y sin partidismos. Empezaremos con Inés Perada, quien nos asombró con un despliegue de vestuario y unos cambios muy complejos al imitar “a la manera drag” a tres de los personajes de “La sirenita”. Con una duplicidad sexual notoria al hacer los papeles de la bruja y la propia sirenita, seguidas por un inesperado y alegre cangrejo. Su número tenía un nombre llamativo “"Mira la sirenita como mueve la colita, cuidado si te la llevas porque creo que tiene huevas", que no permitía adivinar el carácter teatral del mismo. Ganadora del cuarto premio, según el jurado, sigue sumando reconocimientos, entre los que caben mencionar varios en la Gala de Torrevieja, donde este mismo año ha sido Primera Dama Drag (segundo puesto tras la ganadora).

Seguiremos con Vetada Bandolera, quien alzó con el quinto premio, y que nos volvió a salpicar la tarde con ese humor tan característico de los espectáculos de este estilo y que encarna a la perfección. Sus blancos y negros y su maquillaje, así como el de sus acompañantes resultaban muy efectivos. Suma también este premio a otros en esta misma gala y en la de Torrevieja.

Unas palabras para Divax, a quien hemos visto en algunas finales de la gala Drag de Las Palmas. Unas palabras como las que fueron el plato fuerte de su número, donde el humor y el ingenio desbordaban. Es tradicional en ella e hizo honor a su propio estilo, con un número estupendo “Dame una P…, dame una a, dame una n, dame una t, dame una o, dame una j, dame una a”. Y no digo más, que el buen lector sabrá ya el leit motiv de su número. Nos sacó la sonrisa.

Otra mención también para Airam, para quien nos extenderemos un poco. Su número fue muy bien bailado (y un tribal no es fácil de bailar, menos aún subida a unas plataformas) y con un vestuario muy acertado. Tanto ella como sus acompañantes nos convencieron. Personalmente siempre he entendido el espectáculo drag como algo masculino (ojo, ojo, ojo, que al usar el género me la juego) porque ello implica una transgresión intrínseca. Quiero decir que las mujeres ya llevaron vestimentas ligeras llenas de brillos, plumas y sedas desde hace muchos años, formó parte de la forma de entretenimiento sensual (cuando menos) de generaciones de hombres e incluso de algunas mujeres. Pero el uso de esos elementos por hombres es algo reccatado en la actualidad relativamente y ha supuesto una valentía especial para el mundo que las vio nacer. Eso, a mi manera de ver, le otorga un carácter especial al número. Y sin embargo hemos de felicitar a Airam por su manera de entender el espectáculo y por su manera de ejecutarlo que le valieron un merecidísimo segundo premio.

Otros números fueron los de una elegante Marquesa de Sade, Drag Odiosa o Drag Rachel.

Mi felicitación a todªºs lªºs participantes y a su voluntad de seguir adelante con esta forma especial de entender el espectáculo que tanto me nos agrada, sorprende y estimula. ¡Ojalá las próximas ediciones de esta gala y otras que vayan surgiendo en España doten a los números con una mayor compensación económica y centren en ellos la atención! Y si queréis viajar a este mundo de fantasía… os aconsejo usar Internet, donde podréis ver algunas actuaciones de este y otros años de algunos certámenes ya mencionados. El viaje está garantizado. Y si conseguís seguir siendo los mismos tras él no os reconoceré como hijos de este rincón del ciberespacio desde el que os dejo pedazos de mi propio periplo constante y continuamente alucinado sin uso de más drogas que el Arte, la Historia y el Hombre.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Guillermo Arroniz López

Guillermo Arróniz López es escritor, escritor y escritor. Y cuando le queda algo de tiempo, escribe. Ha colaborado como crítico de Literatura y Espectáculos en El Librepensador y como responsable de la sección de Literatura de la revista Empresas Gay Friendly & The City. Ha publicado la novela «Epitafio del Ángel», a la que siguió una colección de nanorrelatos históricos. La editorial Egales publicó «Pequeños Laberintos Masculinos», su primera colección de relatos gays y colaboró con otro relato gay de trasfondo histórico en el libro coral «Tiempo al tiempo» con la editorial Stonewall. Tras eso ha publicado tres poemarios donde la Historia y el Arte tienen mucho que decir: «Los Príncipes de Catorce Versos», «De verso en Greco» —presentado en el museo Cerralbo de Madrid, en el Museo del Greco de Toledo y en el Santuario de Illescas— y «Al amparo de unos dioses ajenos». Ahora está embarcado en llevar recitales a los museos de España, añadiendo a los ya citados el Museo de Santa Cruz, de Toledo.

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